Publicado por admin en nov 8, 2011 en AUTORES, TEATRO | 0 comentarios
Opina Darío Cortes (actor, director, dramaturgo y coach de actores) sobre la intimidad y otros de los temas de su obra: “DESMESURA” una propuesta teatral que dejó una buena marca en el off madrileño desde 2009, incluyendo premios, participaciones en festivales europeos y la edición del libreto.
Ahora que reside nuevamente en nuestro país adaptó la obra a su jerga natal, la dirige y la actúa en el Teatro El Piccolino de Palermo. Casi 5 meses en cartel y una muy buena repercusión en el público y la crítica. Por primera vez da una profunda opinión de su obra. Veamos que piensa él de su teatro y de la intimidad:
Para las dos versiones de la obra (en Argentina y España), en los ensayos, en los trabajos de mesa, con las opiniones del público y los críticos, surgieron las preguntas: ¿Qué es realmente lo íntimo? ¿Qué es lo profundo? ¿Qué es amar demasiado? Cuándo uno ama mucho: ¿lo dice todo?
Y ante estas preguntas note como se manifiesta el miedo a volverte vulnerable como publico, como actor, como director.
Es algo que me paso a mí y noto que le pasa al público cuando sale de ver la obra y allí aparecen las armaduras. Pero a mi ese miedo nunca me paralizo, todo lo contrario, me motivó para la construcción de esta obra.
Sin embargo, como no todos reaccionamos iguales frente a lo que sentimos, observe algo revelador: asomarse a lo íntimo da muchísimo miedo.
Para mi es un gran desafío dejarte atravesar por lo íntimo y por lo vulnerable, lo digo desde mi posición de autor, de director y también de actor. Es lo que les dije a mis actores en el proceso de construcción de la obra, pienso que el que se resiste a esos atravesamientos, no saca lo interesante que tienen los personajes: es mejor dejarse afectar por las dudas, los impulsos, los miedos, las crisis de Manuel, Pablo, Mia, Marisa y Luz.
No querer tenerlo todo controlado. Lo que les pasa a los personajes es que no saben cómo va a continuar cada momento en esta historia y el actor debe estar en ese lugar también. No saber. No especular. Solo jugar estas complejas contradicciones humanas, entregarse a ellas, momento a momento, codificar el juego para jugar naturalmente una intimidad verdadera.
Algunos, con algo de vergüenza y curiosidad, después de ver la obra me preguntan si no me da vértigo “contar mi vida”. Yo les contesto que no estoy contando mi vida.
Yo me siento protegido por una ficción, por un artificio que es el teatro.
Yo no quiero olvidar que estamos haciendo teatro y eso es lo que le transmito a mis actores, por eso rompemos algunas convenciones, que se note con algunos detalles que es teatro, que es una obra de teatro dentro de otra obra de teatro, no es lo mismo vivir una realidad que actuarla para el juego.
Sin dudas, como autor, la obra despliega algunas pinceladas de mi forma de ver ciertos aspectos de la vida, del amor, de la búsqueda de la felicidad y de las formas en que cada uno nos protegemos del dolor y actuamos de una manera y sentimos otras cosas que no dejamos ver, pero no siento que sea mi autobiografía. “Desmesura” es una ficción.
Yo pienso que toda realidad es siempre más fuerte que una ficción, pero también creo que el teatro puede ayudar a transformar pequeñas realidades (transformalas dije, no cambiarlas, no soy tan ingenuo) y esto es lo que hace al teatro único y maravilloso: hacer el intento para que sean mas llevaderas aquellas cosas que en la vida nos cuesta cambiar o pensar distinto, por eso el teatro no solo entretiene sino que nos emociona, nos divierte y nos hace pensar. O por lo menos para mi ese es el objetivo con esta obra, tocar “ahí” directamente y que te modifique un momento si se puede.
No hago esta obra en plan psicodrama o para canalizar conscientemente mis traumas, para eso tengo otros espacios, no el teatro.
Manuel y la obra conectan mucho con mi intensidad, es cierto, pero tal vez Manuel sea un extremo mío, un alter ego ficcionado, una cierta actitud punk y oscura frente a algunas cosas y con un toque de comedia, unas pinceladas de blanco sobre negro.
Pero Manuel es un personaje que además de escribirlo, lo represento con gusto porque no me hace daño.
Juego lo que, al escribirla, me pareció que sentía Manuel y queda ahí, me identifico en algunas cosas, en otras nada y no establezco un paralelismo constante con mi vida por mas que la haya escrito, eso es una locura. Lo que pasa es que la obra esta tan llena de lugares comunes que es inevitable que tanto yo como el público no haya estado en algún lugar en el que están los personajes alguna vez.
Acá cuento una historia que me pidieron para un festival europeo LGTB que lucha por la igualdad de las personas en sus diversidades sexuales. Así nació la obra, después tomo vida propia en varios teatros de Madrid, con un elenco totalmente español y después llego la versión en Bs. As.
Quería contar esta historia (mi única obra gay) sin caer en tópicos, pero me interesa dedicar esta obra a todas las personas independientemente de su sexualidad y muy especialmente a nuestro colectivo argentino de gays y lesbianas, porque sigue habiendo aun muchas opiniones encontradas en nuestra sociedad, así que hacer un poco de militancia desde mi singularidad y desde un lugar pacifico no viene mal.
No digo que mi forma sea la única ni la válida de ver el tema de la homosexualidad, es tan solo mi visión sobre este tema en las situaciones en las que se encuentran estos personajes críticos. Esta es la forma que yo elegí contar esta historia de amor entre personas del mismo sexo.
No quería hablar de sexo sino de búsquedas personales, de saber realmente que es lo que queres hacer con tu vida y a quien amas en realidad. El objetivo es que la puedan ver todas las personas que quieran sin sentirse incómodas o porque creen que no tienen nada con lo que identificarse, también quise hablar del equilibrio en el amor, de los sentimientos y quería que otra gente que a priori no tiene nada que plantearse sobre la sexualidad se sienta identificada en la búsqueda de su felicidad.
Creo que allí radicó la empatia que sintió el público español frente a la obra y lo que viene pasando desde hace casi 5 meses en Buenos Aires. La obra no tiene ningún cuerpo desnudo, casi no hay un beso intenso y largo, no se habla de lo gay con sordidez o como algo trasgresor, oscuro, diferente, raro y moderno, creo que eso suena antiguo.
Yo hago teatro, no quiero provocar, a mi no me suma eso, yo quiero contar mi historia tal cual la imagine. Y en mi compromiso como habitante de nuestra sociedad deseo naturalidad con este tema, que podamos convivir todos, no ir al choque. No quiero hacerme el especial raro, ni el diferente. Aparte ya esta todo inventado en el arte.
Al que le gusta mi obra bien y al que no, bueno, a otra cosa, por suerte en Buenos Aires hay mucho teatro para ver. Como yo saludo al público después de la obra porque vendo el libro puedo tener un contacto directo con quien se manifiesta, hay gente que le encanta y les emociona algo que a otro le incomodo o no lo pudo asimilar ni ver y le pareció raro o no le gusto, que se yo, hay gente en la misma función que sale diciendo “como me reí, por favor” y otros me dicen “como me hiciste llorar”, dos sensaciones completamente distintas sobre la misma obra, tiene que ver con como nos pega a cada uno ¿no?
Lo que nos bancamos ver y lo que no y las cosas personales que le ponemos a eso que estamos viendo. Yo pienso que esta obra muchas veces sirve de espejo, lo que ven los demás es una cosa personal y única, y no todos estamos preparados para ver lo mejor y lo peor de nosotros mismos, a veces nos protegemos incluso del dolor con risas. O nos enojamos porque nos vemos a nosotros mismos en el escenario y no nos causa nada de gracia.
La obra “desnuda” cuestiones desde “lo intimo y profundo” y creo que en la época en que vivimos hay sexo al alcance de un botón y a cualquier hora, yo prefiero ser austero y minimalista en este terreno, no mostrar tanto de lo que ya hay mucho.
Y sí hablar con detalle de una historia de amor sólida pero en crisis, eso hoy en día que todo es fugaz, y no dura nada, que nadie se quiere comprometerse y pelearla, hablar así de amor, te diría, es casi escandaloso.
Y los personajes ante sus conflictos no se paralizan; eso es lo mas auténtico y real que tienen los cinco: sufren, lloran, ríen, no encuentran su lugar en el mundo, ni la persona que los quiera como ellos necesitan pero pintan, escriben, trabajan, comen, miran películas: “HACEN”, siguen adelante con sus vidas, y eso me hace acordar que la vida funciona realmente así. Esa relación con la vida real es bonita.
Otra cosa que yo rescato de la obra y que le da mucho aire, es la comedia que juega un papel fundamental, porque llega sola en un terreno melancólico y dramático. Digamos que el humor llega casi inesperadamente y creo que para el público es necesario, lo agradece, porque ayuda a aflojar, a pensar que a todos, quien mas quien menos, nos pasan las mismas cosas y necesitamos reír un poco además de llorar.
Me encanta vivir esta aventura hoy, con este elenco argentino que defienden a capa y espada sus personajes, el proyecto, con actores comprometidos como lo son, que arriesgan mucho al hacer esta obra.
En muchos sentidos: artísticos y personales.
Aparte este es mi país, mi lugar y también disfruto de que el público me manifieste realmente lo que sintió, por mail, por Facebook o personalmente, me guste o no lo que me digan, porque el teatro va de eso, te la tenés que bancar, si generás un hecho artístico tenés que bancarte la que te venga y seguir defendiendo tu propuesta sin sentirte atacado, sin estar a la defensiva. Como en la vida, en el teatro no podemos caerle bien a todo el mundo.
Es todo un reto para mi estrenar esta obra en Buenos Aires, porque en España desarrollé el teatro que siempre tuve ganas de hacer, y volver a reencontrarme con nuestro teatro único y especial en constante resistencia siempre, de autogestión y lucha. Este momento para mí es algo hermoso, que estoy disfrutando, después de seis años que no estrenaba nada en mi país, compartir esta nueva forma de hacer mis nuevas obras de teatro acá me da mucha felicidad.
El equipo que me acompaña es fantástico.
Sin dudas son los actores argentinos que yo necesitaba para contar la historia.
No es casual que estén ellos haciéndola y no otros: se adaptan muy bien a mi forma de trabajar, son actores muy buenos que además tienen una imagen interesantísima, un gusto por lo estético especial, quise sacar lo mejor de cada uno, que pelen en esta obra una impronta diferente como actores, ellos saben trabajar lo de afuera y lo profundo, son bellos, pero no superficiales, son excelentes compañeros.
Y lo más maravilloso es que creo que esta obra los conmueve de verdad, les divierte hacerla, la pasan bien, porque hay algo que me une a ellos desde que la leyeron por primera vez. Es una sensibilidad en común que tenemos los cinco, nunca hablamos de esto, pero lo intuyo, nos hace vibrar en la misma sintonía, son cuatro intensos, en la vida y el teatro aunque no lo demuestren siempre. Y también agradezco la especial supervisión de Julián Luque en la asistencia de dirección. Es un equipo precioso.
DESMESURA
ULTIMAS FUNCIONES
Hasta el 25 de Noviembre – VIERNES 22Hs
TEATRO EL PICCOLINO – Fitz Roy 2056 (Palermo)
Reservas: 4779-0353
www.desmesurateatro.blogspot.com
ELENCO:
Darío Cortes (Manuel) / Francesco Zanconi (Pablo) / Viviana Suraniti (Marisa) / Checha Amorosi (Mia) / Ale Feudal (Luz) y Renato (Renato)
Fuente: Darío Cortés